martes, 24 de enero de 2017

La sangre derramada

La miseria del recuerdo; arreado en el frio y el viento
Here, in this place; first, the picture, the body will be in the London museum, don´t worry is just a native*
Fue; lo que fue igual. La Patagonia, ellos y su sangre - ¡Basta junagran puta! ¡Se me forman uno al lado del otro! Inmigrantes anarquistas que vienen a molestarnos. Los secos estallidos, y la sangre que sigue sola.
Con la sangre derramada seguirán los negocios. La dignidad y los negocios no admiten solidaridades - ¡Fuego! ¡Tiren! ¡Mátenlos! Indios, gallegos, polacos, tanos, obreros de los frigoríficos, cabecitas negras. Solo sangre para derramar ¡El ejército en operaciones! ¡La tierra para nosotros! Matar sin culpa, el país no es de los que vienen a matarse el hambre - ¡A degüello! Las balas son caras y la economía refalosa - La sangre derramada sin economía
      ¡Nous sommes des européens, Buenos Aires est le petit Paris**!
¡Acá no hay negros! Ni paraguayos ¡La sangre de ellos nos purificó la raza Felicitas! - Las vacas en el barco y la manteca en el techo, un país de gente ganadera y ganadora - ¡Horror Silvina! Los cabecitas se lavan los pies en la Plaza de Mayo - ¡Horrible! Les van a dar casas para que hagan asado con el parquet ¡Que se vayan de vuelta al interior - Se cumple y se dignifica. Si se da; hay que aceptar hasta las bombas. Sangre derramada y cinco por uno  ¡Vergonzoso! Hay divorcio y leyes para los cabecitas - Sangre para que se olviden de todo, aviones y bombas en la plaza - Vencedores y vencidos ¡Aniquilar a los que se opongan! ¡Maten! ¡Fusilen! ¡Terror! Y la sangre es memoria. Ríos de memoria - Toscos, ordinarios obreros cordobeses ¡Rápido un ejército allá! Y que no ahorren muerte La sangre derramada para ser negociada. La sangre de la juventud maravillosa - ¡Luche y vuelve! – Y Trelew no nombra un pedacito de tierra lleno de viento. Son cadenas que se rompen y balas que someten. Los que mandan van a misa y se comen, a sabiendas, pedazos de otro muerto, que no murió asesinado, porque allá tampoco los jerarcas asesinaban, como acá, y la sangre derramada se negoció, como acá - ¡Tenemos garrotes de quebracho para que los imberbes entiendan! ¡Y los usamos! - La plaza y la juventud expulsada - ¡Hay que hacer algo Ítalo! - Tienen que morir; todos los que deban morir señora - Y después, el infierno sobre la sangre derramada - ¡No tienen identidad! ¡Son desaparecidos! ¡Ellos no están! - Pero están y lo gritan y no negocian. Y la muerte se llama ESMA, Banfield, Campo de Mayo y los argentinos son derechos y humanos y sus hijos van a Malvinas y se visten como sus asesinos y tampoco negocian. Su sangre será negociada. Hay otros que ahora forman parte de la comparsa y exhiben su remota cercanía con los que se jugaron lo único que les quedaba - ¡Juicio a los asesinos! - Y el punto final y la obediencia que dejaron debiendo - ¡Lo que tiene que ser del estado será nuestro! Y lo demás también. Treinta mil muertos miran azorados - ¡Volvimos de Miami Charly! ¡Nos compramos todo! - Y la sumisión y los muertos del viejo siglo nuevo - ¡Despierte presidente! ¡Hay gente en la plaza que golpea cacerolas! -¡Repriman! ¡Maten! - Y hay cinco esperpentos bandados y uno que se queda y miente - ¡Rompan todo! ¡Que nos devuelvan los dólares! - Y están los que nada tienen a ser devuelto - ¡Comisario limpie el puente! ¡Quiero al de barba que se quedó junto a su compañero herido! - Balas y muerte televisada; vida que no cotiza en bolsa - La educación pide limosna - ¡Maten a ese maestro! ¡Cómo se atreve! Tanto tienes, tanto vales. Valen poco porque no tienen nada - Falta que pidan salud y educación ¡Habrase visto! - Hospitales de llanto y guardapolvos rotosos - Solo saben robar ¡Pena de muerte! ¡El garrote vil! Matarlos de cualquier manera Pegamento, paco, porro, golpes, violencia - ¿Y que si son chicos? ¡Mejor! ¡Que nadie vuelva a pensar! - ¡Qué asco Adalberto, les dicen que somos todos iguales - ¡Son negros y tienen que trabajar en negro! ¡Que se maten entre ellos! - Los bolitas y los paraguas, los peruanos, todos negros de mierda ¡Que se vayan a su país! Mandemos a la nueva policía, y a la vieja también, por las dudas. Y otra vez los muertos de abajo y la sangre de ellos, negocio para otros.
Se levantan de mil caídas, se recomponen, se rehacen, se redescubren, se buscan, se juntan, se animan, se ayudan, se ríen, se quieren. Luchan por su espacio y su vida
¡La sangre derramada nunca será negociada!

*: Acá, en este lugar, primero la foto, el cuerpo estará en el museo de Londres, no se preocupen, solo es un indio. Se refiere al esqueleto de indio patagón, que se exhibe en una vitrina, junto a la foto tomada antes de ser asesinado y descarnado.

**: Nosotros somos europeos, Buenos Aires es la pequeña París

jueves, 5 de enero de 2017

Llega la tormenta

La señora del chalet se seca el sudor acumulado en su cuello. Se da vuelta y mirando al pasillo, apura a un marido que aún no aparece. La vecina barre la vereda. Ella le cuestiona no ir a la playa, barrer con este sol “que raja la tierra” – Yo no entiendo cómo puede aguantar ¿Por qué no se pone una maya y se va a tomar sol? – A los cinco minutos la señora del chalet está cómodamente sentada con el aire a full, camino al balneario donde alquilan una carpa.
Calor, sol, poca lluvia, todos tienen algo que decir alimentados por los diarios y la televisión que repite como un mantra los incendios de bosques, la falta de electricidad y las opiniones de los que ven en el frío la única solución.
Los chicos en el mar, la playa, la arena y los juegos. Los grandes charlan, toman mate, juegan al tejo y, avanzada la tarde, se van a pasear y ¿por qué no? a tomar una cerveza mientras critican el tiempo y claman por un frio que no está a la vista.
Nadie advierte las nubes oscuras que asoman a lo lejos y que van cubriendo el horizonte – Me parece que va a llover – Dice el señor de la carpa dos a su vecino – Y, ya es hora de terminar con este calor – Fíjese las playas de allá, repletas de gente. No es posible, con este calor nadie trabaja – Bañarse en el mar, como si eso fuera para todos – Y el hombre invita a su vecino de la carpa dos a dar un paseo por la orilla, barrida por una suave brisa marina.
Esa noche la televisión habla de golpes de calor, mosquitos peligrosos y da como única solución la ola de lluvia y frio que avanza desde el norte con la correspondiente carga de viento.
A la mañana siguiente hay una fiesta en la playa y desde temprano la gente se agolpa. Juegos, conjuntos de música, concursos y claro, nadie ve que ya el horizonte es una pared oscura surcada por repentinas rayas luminosas. La fiesta que puebla las calles hace que desde los balnearios caros, el éxodo empiece más temprano que de costumbre – Nos volvimos porque después el transito es imposible Marta – Todo lleno – Ya se va a acabar ¿Viste el cielo hoy? -
Todo el horizonte es una masa susurrante, hay un viento que trae olores de tierra y campo y echa la brisa salobre. La lluvia empieza a caer tan de a poco que nadie se da cuenta.

Inundaciones, granizo, vientos que arrancan árboles y techos. El calor ya es historia. La señora del chalet le comenta a su esposo que ahora la vecina no barre la vereda. Los dos están cómodamente sentados, la azafata les alcanza un trago. En dos horas llegarán a Cancún

El Hugo

El Hugo
completo

Mabel Pampín

Seguidores