domingo, 17 de septiembre de 2017

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¿No te da vergüenza ser tan dejada? Mirate un poco ¡Esas arrugas! La papada ya parece una bufanda ¡Tenés una cara de transito lento! ¿Nunca haces cucharita con el gordo? ¡Claro! Antes, en medio de la tetas, había huesos ¡Ahora tenés el ombligo! ¡Mirame a mi! ¡Dura! Bien firme por donde me toquen ¡No como vos que solo tenés pozos y matorrales! Claro que yo ¡Jamás! me preocupo por las camas, el mercado, la comida y todo eso. Uso la máquina de hacer ejercicio, salgo a correr, voy al gym, me pongo todas las cremas ¡Por qué no te sacas ese pañuelo ridículo! Imaginate si salieras con mi amigo, el que tiene la piel bronceada, músculos por todos lados y ese tonito caribeño que te hace volar la cabeza. Yo estoy lista desde la mañana ¡Mirá mis uñas! Las ondas de mi pelo le hacen saltar los ratones a tu marido; ese gordo perdedor que me da un poco de lástima; con esa camisa arrugada, el saco que es una bolsa, los zapatos opacos; te digo; de verlos; una se da cuenta que pisó caca de perro. Cierto que el pobre camina todo el día ¿Cómo aguanta en verano? Con el calor, el olor a chivo, los colectivos. El mío sale con nuestro auto, flamante claro, justo a la hora de llevar a los chicos al colegio; yo lo despido desde la puerta, en medio de las flores del jardín, obvio; primero les sirvo el desayuno con tostadas perfectas que les unto con mermelada, manteca, dulces de todo tipo y quesos livianos. Jamás me olvido de los jugos de fruta, por la vitamina “C” ¿Viste? eso si, todo light, porque en casa nos cuidamos de engordar o padecer de colesterol y todas esas cosas asquerosas que les pasan a ustedes. Vos tendrías que dejar ese mate pelado ¿No sabes que hay que desayunar muy bien? Dejas ir al colegio a tus hijos con la taza de mate cocido y una galletita o un pedazo de pan de ayer. Querida ¿Y los nutrientes que hacen falta para crecer sanos? ¿Y la hora de los snacks? Entendé che, tienen que estar fuertes para estudiar y tener un futuro.
Por eso los míos van a un colegio distinguido, con un uniforme ¡Di-vi-no! que parecen ingleses ¿Por qué te empecinás en que vayan a esa escuela sucia y rota? Vestidos con esos guardapolvos que parecen trapos ¿Vos no usas un lavarropas súper automático y computarizado no? ¡Así terminan después! Perdoname que te lo diga, pero vos tendrías que replantearte la vida. Salir de ese barrio ¡Te pueden asaltar o matar en cualquier momento! Mudáte, poné alarmas, cámaras, guardias privados ¡Viví segura! No entiendo como podes pasarte las tardes cosiendo o planchando; yo me voy de shopping con mis amigas, al spa; la mujer moderna ¡tiene todo a su disposición! no espera que la vida pase ¡siempre está en lo nuevo! ¿Y vos? ¡Siempre en lo mismo! Acá; entre nosotras ¿Nunca se te ocurrió que el mundo está lleno de hombres disponibles? Una está en la vida para probar cosas. Disfrazate, hacete las lolas, bailá salsa, reggae, agarrate a un caño y pégale conchazos hasta que el gordo te desnude a mordiscones. Vamos amiga ¡Libérate! ¡Viví el hoy sin pedir permiso! ¡Ay querida! vos necesitas que te ayuden; mirá, vení a la iglesia conmigo y pedí con fe, hablamos en portuñol, pero se te cumple todo.
La mujer mira la pantalla desde la que un pastor ordena “Vocé ten que darrr” Escucha los ronquidos del hombre acostado a su lado y piensa en ese programa en el que la mujer mató al marido con una cuchilla igualita a la que ella usa para el zapallo.


viernes, 15 de septiembre de 2017

PIA

La cara de nena mujer suelta las bocinas y las invitaciones de respetables señores. Su amiga, copia fiel que la espera cerca de la casa aristocrática que alberga al colegio. Los ojos rojos, las ganas de vomitar - ¡Que cara loca! ¿Te vino? – El ¡No! que la otra ya se imaginó. La farmacia, el test que confirma el desastre - ¿Qué vas a hacer boluda? - ¡Que hago boluda!  Las compañeras de clase, las risas, la vergüenza. Y el que le pregunta si la cagaron en lengua, porque no se imagina nada más grave. La palidez cuando recuerda - ¡Uy estaba roto! Y bueno, seremos papás - la consulta con el hermano, el consejo terminante, la orden: Mirá boludo, la cosa es reclara. Si lo tenés, te cagas la vida boludo. Pía, guardá los juguetes ¡No podés dejar todo tirado por ahí! - Eso de la mamá soltera está bien para la tele, tipo casi ángeles y eso. Pero ¿Te imaginás a tu vieja, las amigas de la parroquia, boluda? Te reexcomulgan. Y tu vieja se muere. Primero te mata claro. Si se enteran refuiste - Ya está, solo queda guardar los juguetes. El hermano de Manu resumió todo en una sola frase - ¿Y qué quieren boludos? ¿Casarse?
Mientras dura el viaje no habla. Está haciendo lo único que puede. No sabe si quiere; pero no hay nadie con quien hablar. Él prometió cualquier cosa con tal que acepte. Ella no le creyó una sola palabra, pero aceptó. Los dos están seguros de hacer lo mejor. Los dos tienen tantas dudas como miedo.
Una vecina los mira. Pía se pone más nerviosa. Un cartel de plástico: Enfermera diplomada aplica inyecciones y toma la presión - ¡Ay querida que cara de miedo! Hacemos todo en diez minutos y no vas a sentir nada – La pieza con el aparador, la camilla, el aparato de la presión. Jesús misericordioso, la vela de imitación, la flor de plástico cagada por las moscas. Esa mujer entre sus piernas abiertas introduciéndole cosas que la hacen sufrir. El sonsonete “Ya está, un poquito más y listo” ese “poquito más” eterno y doloroso. La mujer anuncia que terminó. Ella sabe que todo empieza a partir de este momento.
El auto está muy cerca, pero no llega. Tiene que apoyarse en la verja de una casa. La cara desfigurada por el dolor que no se atreve a dejar salir en gritos - ¿Qué pasa Pía? ¿Qué tenés? - No se cae, porque él la sostiene. Arrancan muy rápido, un pañuelo ondea en la ventanilla, la bocina ahuyenta los obstáculos. En la vereda queda uno de los zapatos de Pía y una mancha de sangre.


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